The Elder Scrolls

El otro día, mientras estaba encostrada en mi nueva cama que había comprado en una tienda de colchones online, me puse a escuchar a uno de mis compositores de videojuegos favoritos: Jeremy Soule.

A él lo conocí gracias a que compuso el soundtrack de uno de mis sagas favoritas de videojuegos: The Elder Scrolls. Esta saga me apasiona mucho por su mitología, por su largos paseos a caballo, por sus escenarios y porque salen criaturas místicas y magníficas como dragones, gigantes y unicornios. Pero sobre todo, el gusto que le tengo a esta saga es porque puedo vivir aventuras que en esta vida real nunca las podría llevar a cabo ¿en qué momento podría salir a dar un paseo a un cerro y encontrarme me con un pueblo mágico el cual está siendo atacado por un dragón de fuego? O ¿Cuándo podré encontrar un riachuelo de aguas cristalinas rodeado de un bosque verde cuyas aguas son bebidas por un magnífico unicornio? Es por eso que The Elder Scrolls es y será una de mis sagas favoritas, ninguna tiene comparación a ella.
Hace muchos años, cuando mis padres compraron el primer Xbox, tuve en mis manos el tercer título de la saga pero primer título para mí. The Elder Scrolls: Morrowind me llevó a conocer las tierras que llevan el mismo nombre, enfrentarme con criaturas mágicas y conocer un poco sobre el continente llamado Tamriel, pero no fue hasta que conocí El cuarto título The Elder Scrolls: Oblivion cuando me enamoré profundamente de la mitología, la historia, las aventuras, los personajes y de su increíble soundtrack.

Fue gracias a Oblivion que pude conocer a las diferentes deidades, siendo Kynareth, la diosa del viento, mi favorita. Con Oblivion pude recorrer un mundo sin límites, explorar cuevas subterráneas llenas de peligros, incrementar mis habilidades en magia, hechicería, armas y alquimia; pude recorrer  el reino de Cyrodiil como quisiera, a pie, a caballo o encima de un unicornio. Describí paisajes mágicos, pueblos y aldeas maravillosas y aventuras sin nombre.

Con la llegada del quinto título The Elder Scrolls: Skyrim esta pasión por el título se incrementó gracias a que en este juego conocías a los dragones, seres despiadados que atacan las villas sin el menor temor. Era simplemente maravilloso poder caminar entre los prados y ver en la lejanía un ser aladas flotando alrededor de una montaña e ir a investigar, encontrar cuevas luminosas, estatuas de dioses y diosas, barcos hundidos y ciudades enterradas en la nieve donde puedes aprender el arte de la hechicería.

The Elder Scrolls es sin duda una aventura, un universo en el que desearíamos vivir o que cada uno tiene escondido en su interior, es por eso que cuando escucho la música creada por el maestro Jeremy Soule ese mundo se aparece frente a mí. Pero de eso les hablaré en otra entrada y aunque los dragones son mis criaturas míticas favoritas, a The Elder Scrolls: Oblivion sigue siendo el título que más me gusta de la saga.

¿Cuál es tu favorito?