Mis Caminatas

Hace unas horas estaba caminando por las calles que se encuentran cerca de mi oficina y ahora de mi casa, algo que me resulta muy conveniente debido a que por algunos años viví  algo lejos de mi zona de trabajo lo que me causaba ciertos problemas frecuentemente, como lo era el tenerme que despertar siempre con dos horas de anticipación para poder llegar a tiempo. Esto por supuesto si es que no había mucho trafico ya que cuando lo hay, que es cada vez más veces, podía tomarme hora y media de mi casa a la fábrica de acero estructural, localizada a dos cuadras de mi oficina, algo que era un problema.

Ahora que vivo cerca de mi oficina, me es posible siempre estar seguro de que llegare a tiempo, considerando que a tiempo para mi no significa solo en tiempo –la hora requerida de llegada- sino al menos 30 hora antes cuyo espacio de tiempo me es suficiente para ir a comprar mi café; entrar a la oficina; arreglar mi escritorio; prender mi computadora y abrir los programas correspondientes para el inicio del día, todo esto hecho con tiempo y nada de prisa ni improvisado.

Sin embargo, estas cosas de carácter practico no son las únicas cosas que me benefician de este movimiento habitacional a las cercanías de mi oficina, sino que mi beneficio mas grande es el haber mutado mis situaciones de desplazamiento, de una motorizada a una a pie ya que cuando camino me puedo dar el lujo de reflexionar sobre asuntos que muchas veces van mas allá de mi inmediata realidad.

Desde hace mucho tiempo, había sospechado por medio de la intuición que todo lo que rodea a un ser humano, incluyendo todo aquello sujeto a la ley del materialismo como las piedras; el papel; las calles; los autos, además de todos los seres vivos, estamos ciertamente conectados física y espiritualmente hablando, de la misma manera que todos los fragmentos de una telaraña bien tejida están conectados.

Estas cosas no tienen que ser visibles para el ojo humano, de la misma manera que nuestra conexión telefónica a internet y con otros aparatos no es algo que podamos ver a simple vista sino que es un complejo sistema de coacción digital imperdibles por la vista, a menos por supuesto de ser “terminator”.

Al tener esto en mente, se fueron desarrollando ideas mas y mas claras en mi mente acerca de esta orden de conexión, escalando a niveles mas altos conforme pasaba el tiempo hasta que llegue entender que la conexión directa llega hasta Dios nuestro señor con quien, he entendido, que todos somos uno mismo  y que en realidad, como decía el sabio emperador  Marco Aurelio “Todos somos almas arrastrando a un cadáver”.

Entendí entonces que el alma es aquello que nos conecta con Dios y entre notros de la misma manera que las computadoras se conectan entre si en estos días modernos.

Este tipo de pensamientos hacen de mis caminatas una gran parte del día.