Cómo construir un negocio alrededor de la experiencia de otros

Al intentar ganar dinero en línea o construir una marca según tu experiencia, sería una tontería confiar únicamente en dicha experiencia.

Me explico mejor a través de un ejemplo que es perfecto para este caso y no me malinterpretes.

Observa cualquier sitio web de noticias o medios que continuamente cubre la experiencia de otros empresarios y fundadores de empresas.

Esta es información valiosa que millones de personas están buscando y leyendo a diario, pero no tiene nada que ver con la persona que las escribe.

Con esto en mente, construir un negocio alrededor de la experiencia de los demás y simplemente compartir ese valor con una audiencia es un modelo de negocio legítimo en sí mismo.

Otro buen buen ejemplo de esto sería cualquier sitio web de “citas famosas” en Internet que está generando miles de impresiones diariamente y ganando una cantidad decente de dinero en el proceso.

La experiencia está dentro del contenido, el valor está ahí para la audiencia y el modelo comercial es a través de la publicidad que se puede hacer en el sitio.

Esto no significa que debes crear un sitio web dedicado, pero puedes proporcionar mucha información y recursos del contenido que ya está disponible.

Solo piense en las diferentes palabras clave y frases de búsqueda que buscan las personas diariamente para obtener respuestas a sus preguntas, mejorar sus negocios o encontrar un nuevo trabajo.

Para comprender mejor cómo se puede lograr esto, asegúrate de realizar la investigación de SEO necesaria para ver qué está buscando la gente, cómo puedes proporcionarles una solución y qué están dispuestos a pagar por ella.

Ahora veamos cómo poner tu maestría a trabajar.

Como puedes ver a través de los ejemplos anteriores, hay muchas maneras de hacer dinero en línea a través de la experiencia de otros. Dado que hay tanta gente en Internet, siempre habrá una oportunidad para nuevas autoridades y personas influyentes.

Incluso con Internet tan concurrido como es, la mejor manera de ganar dinero con tu experiencia es simplemente comenzar y ver dónde terminan las cosas.

Cuanto antes comiences, más rápido tendrás una audiencia establecida para no solo confiar en lo que tienes que decir, sino también un seguimiento que pagará tu tiempo y experiencia en el proceso.

Lo que más me agrada de este tipo de modelos de negocio es que para comenzar no requieres dejar de trabajar en lo que actualmente te dediques.

Así podrás dar pasos seguros y de a poco a poco para que, una vez que así lo decidas, puedas dar el brinco y dejar tu trabajo si es lo que estas buscando.

Otra cosa importante es que tampoco necesitas pagar un establecimiento fijo que te requerirá una suma interesante de dinero o bien, si para tí es importante la imagen o requieres de un espacio para ver a socios, proveedores o clientes, tienes otras opciones más que interesantes.

Por ejemplo, empresas como Network Oficinas ofrece tanto oficinas en renta en su formato virtual como oficinas amuebladas, solo que la inversión nada tiene que ver con la renta de oficinas tradicionales.

Visita su sitio para que tengas una idea más clara de lo que ésta opción le puede otorgar a tu nuevo negocio sin sangrarte mientras creces con él.

Mis Caminatas

Hace unas horas estaba caminando por las calles que se encuentran cerca de mi oficina y ahora de mi casa, algo que me resulta muy conveniente debido a que por algunos años viví  algo lejos de mi zona de trabajo lo que me causaba ciertos problemas frecuentemente, como lo era el tenerme que despertar siempre con dos horas de anticipación para poder llegar a tiempo. Esto por supuesto si es que no había mucho trafico ya que cuando lo hay, que es cada vez más veces, podía tomarme hora y media de mi casa a la fábrica de acero estructural, localizada a dos cuadras de mi oficina, algo que era un problema.

Ahora que vivo cerca de mi oficina, me es posible siempre estar seguro de que llegare a tiempo, considerando que a tiempo para mi no significa solo en tiempo –la hora requerida de llegada- sino al menos 30 hora antes cuyo espacio de tiempo me es suficiente para ir a comprar mi café; entrar a la oficina; arreglar mi escritorio; prender mi computadora y abrir los programas correspondientes para el inicio del día, todo esto hecho con tiempo y nada de prisa ni improvisado.

Sin embargo, estas cosas de carácter practico no son las únicas cosas que me benefician de este movimiento habitacional a las cercanías de mi oficina, sino que mi beneficio mas grande es el haber mutado mis situaciones de desplazamiento, de una motorizada a una a pie ya que cuando camino me puedo dar el lujo de reflexionar sobre asuntos que muchas veces van mas allá de mi inmediata realidad.

Desde hace mucho tiempo, había sospechado por medio de la intuición que todo lo que rodea a un ser humano, incluyendo todo aquello sujeto a la ley del materialismo como las piedras; el papel; las calles; los autos, además de todos los seres vivos, estamos ciertamente conectados física y espiritualmente hablando, de la misma manera que todos los fragmentos de una telaraña bien tejida están conectados.

Estas cosas no tienen que ser visibles para el ojo humano, de la misma manera que nuestra conexión telefónica a internet y con otros aparatos no es algo que podamos ver a simple vista sino que es un complejo sistema de coacción digital imperdibles por la vista, a menos por supuesto de ser “terminator”.

Al tener esto en mente, se fueron desarrollando ideas mas y mas claras en mi mente acerca de esta orden de conexión, escalando a niveles mas altos conforme pasaba el tiempo hasta que llegue entender que la conexión directa llega hasta Dios nuestro señor con quien, he entendido, que todos somos uno mismo  y que en realidad, como decía el sabio emperador  Marco Aurelio “Todos somos almas arrastrando a un cadáver”.

Entendí entonces que el alma es aquello que nos conecta con Dios y entre notros de la misma manera que las computadoras se conectan entre si en estos días modernos.

Este tipo de pensamientos hacen de mis caminatas una gran parte del día.

Carta de mi abuelo a su esposa

Hay una historia tan bella y tan dolorosa que me cuesta trabajo contarla. Pero hoy es el día que necesito revelarla al mundo para que se den cuenta que el amor existe, pero a veces el destino se encarga de separarlo, a la espera de que se reúnan en un lugar mejor, alejado de la vista de los mortales, una especia de olimpo donde sólo los de corazón puro podrán reunirse con sus seres queridos.

Mi abuelo era un gran escritor de clóset. Siempre escribía historias breves o poemas en un cuaderno o en su máquina de escribir y se las leía a su esposa, mi abuelita. Lamentablemente la edad nos cobra factura y con el paso de los años llegó el Alzheimer. Conforme avanzaba el tiempo comenzaba a olvidar pequeños detalles como dónde había dejado las llaves de la casa o su taza preferida. Después tardaba en recordar donde estaba su cuarto. Hasta que olvidó lo que más le dolió, ya no podía escribir como antes. No lograba hilar ideas concretas, en ocasiones le salían escritos incoherentes que lo frustraron y orillaron a abandonar su mayor pasión. Mi viejita extrañaba oír las palabras escritas en voz de su marido, así que trató de leerle ella algunos libros que tenían, pero esto entristecía más y más a mi abuelo. Pues le recordaba que nunca más podría escribir.

El tiempo avanzaba y la literatura pasó a último plano en casa de mis abuelos. Ya no se escuchaban las teclas de la máquina de escribir, todo era más silencioso. Si algo se hacía presente eran sollozos de mi abuelo, quien trataba de sufrir en silencio, o las máquinas de coser de mi abuelita, que se distraía haciendo sus costuras. Mi abuela lo cuidaba con las pocas fuerzas que ya le quedaban. Necesitaba ayuda pero nadie se las podía ofrecer de tiempo completo. Yo hacía lo que podía y después de ir a la escuela los iba a ayudar. A veces sólo charlábamos y otras hacía las labores de la casa que no habían podido terminar. Les hacía las compras, entre otras cosas. Una tarde mi abuela salió con mi mamá para hacer el súper, yo me quedé con mi abuelo, quien al parecer estaba dormido. Me puse a ver la televisión y también sucumbí ante el sueño, hasta que el sonido de la máquina de escribir me despertó. Fui al cuarto de mi abuelo en silencio y entreabrí la puerta, ahí me quedé observando cómo logró terminar una página completa y se volvió a recostar. La curiosidad mató al gato.

Fui a ver su trabajo y era una carta de amor, donde le pedía perdón por no poder ganarle la batalla a su enfermedad, pero que nunca olvidaría el amor que siente por ella, eso sobrepasa toda adversidad. Le recordaba momentos que vivieron juntos, tanto felices como tristes. Comencé a llorar en silencio, sintiendo como el corazón se me partía. Entonces mi celular sonó. Era mi madre, diciéndome que mi abuela había sufrido un infarto fulminante y había muerto en la ambulancia.

Esa fue la última carta de mi abuelo a su esposa, quien nunca pudo leerla. Ahora él solo espera el momento en que Dios decida reunirlos de nueva cuenta. Guardé la carta y el día que mi abuelo murió, se la puse en su traje, para que cuando llegue con mi abuelita pueda leérsela.